La Novena de Beethoven I

Hace poco un buen amigo escribio un articulo sobre la novena sinfonía de Beethoven y quisiera conpartirlo con vosotros, devido a su longitud lo partire en dos partes, espero que os guste.

Así describía el joven Richard Wagner el estado de excitación y desasosiego que la Novena de Beethoven ejerció sobre su ánimo.

«La Novena Sinfonía había llegado a ser el punto atractivo y místico hacía el que convergían todos mis pensamientos musicales. Despertó, en principio, mi curiosidad porque, según la opinión más extendida entre los músicos, y no únicamente los de Leipzig, Beethoven la había compuesto hallándose casi en un estado de locura. Estaba considerada como la insuperable cima del género fantástico e incomprensible. Ello bastaba para incitarme a estudiar apasionadamente a qué demoníaca inspiración se debía».

beethoven componiendo

Más o menos, para el resto de los músicos, esta obra despertaba similares sensaciones. Extrañeza, incomprensión, asombro, perplejidad, ante una obra inaudita que no se parecía a ninguna otra. Una obra de enorme duración, que necesitaba grandes recursos para ser interpretada y que además presentaba complejidades sin cuento para la técnica musical de aquellos días. En cierto modo, sigue presentándolas.

Sin embargo, a pesar de ser una obra difícil y complicada, grandes compositores a lo largo de la historia la han considerado como la más grande realización musical jamás escrita, como un monumento a la superación, a la esperanza en el futuro. Incluso dentro del catálogo del propio Beethoven, esta obra representó un paso de gigante respecto a sus anteriores trabajos. Las primeras ocho sinfonías, a pesar de la profundidad y originalidad de su mensaje, son de concepción clásica.

Es verdad que son más complejas y extensas que las sinfonías de Haydn o Mozart, pero proceden de ellas por línea directa, no experimentan, respecto a la tradición anterior, una ruptura. Sin embargo, la Novena es otro mundo. Desde todos los puntos de vista resulta original. Mientras que anteriormente Beethoven había conseguido expresarse en un lenguaje eminentemente instrumental, ahora necesitaba del coro, un coro que parecía reverdecer el simbólico papel protagonizado por las agrupaciones vocales de la antigüedad clásica.

director de sinfonía

No es éste un simple coro de ópera que describe situaciones, nada de eso, es un coro psicológico, que muestra estados de ánimo colectivos y que en cierto modo, representa a toda la humanidad. Por lo demás, Beethoven, poco dotado para el género operístico, encontró en esta obra su medio de expresión perfecto. La solemnidad de una música instrumental con cantantes solistas y un gran coro.

Una gran cantata con la que reflejar toda la complejidad de su universo íntimo. Pero esta composición no surgió de la noche a la mañana. De hecho, Beethoven, a quien le costaba gran esfuerzo componer, maduraba mucho sus temas, e incluso sus desarrollos, antes de considerarlos como definitivos. Se han encontrado apuntes de la Novena a lo largo de diferentes épocas. Ya en los esbozos de las Canciones a la amada ausente encontramos el tema del scherzo, con la indicación añadida de fuga. Es decir que Beethoven, antes de ponerse manos a la obra, sabía muy bien lo que podía dar de sí ese motivo.